La intensa ola de calor marina que afecta las costas de California está alterando el ecosistema del Pacífico y reduciendo significativamente el avistamiento de ballenas y delfines, mientras científicos advierten sobre el impacto que podría tener en la fauna marina y la pesca.
Según la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), la temperatura de la superficie del mar se encuentra entre 3 y 4 grados Celsius por encima de lo normal, una condición que se mantiene desde hace casi seis meses y que coincide con el regreso del fenómeno de El Niño, previsto entre los más intensos registrados.
El aumento de la temperatura ha provocado que especies como las anchoas y sardinas, principal alimento de ballenas y delfines, migren hacia aguas más frías, obligando también a estos mamíferos marinos a desplazarse. Como consecuencia, los encuentros con cetáceos durante excursiones turísticas son cada vez menos frecuentes.
Especialistas alertan además que el calentamiento del océano favorece la proliferación de algas tóxicas con ácido domoico, responsable de la muerte de aves marinas, lobos y leones marinos, así como de dos ballenas jorobadas halladas sin vida recientemente en la bahía de Monterrey.
El fenómeno también ha incrementado la presencia de tiburones cerca de la costa, especialmente ejemplares jóvenes que buscan aguas más cálidas, situación que ha obligado al cierre temporal de varias playas del estado por razones de seguridad.
Los científicos advierten que estos episodios se han vuelto cada vez más frecuentes desde 2019 y atribuyen su intensificación al cambio climático, alertando que la repetición constante de estas olas de calor podría comprometer la supervivencia de diversas especies marinas y afectar la disponibilidad de recursos pesqueros.



